En 2000, Perry re-inscrito en la escuela de bellas artes con el fin de terminar lo que había comenzado hace tantos años. El mismo año, compró un castillo en Voulnay en Bourgogne, con la intención de crear un lugar de encuentro en torno a su obra, que consta de sus pinturas, así como sus zapatos. Quería que su castillo fuera un lugar donde la gente údiera entrar en su mundo y, en un entorno de lujo, degustar un cierto tipo de cocina y escuchar a una banda underground, todo con el fin de apreciar su concepción del arte. En el año 2003, en paralelo con su propia marca, que tomó el control de Weston (otro zapatero francés, que iba cuesta abajo) y tuvo éxito.
A pesar de más de 20 años como zapatero, Perry todavía evoca las mismas influencias cuando habla de sus inspiraciones: rock década de 1960, el movimiento punk, así como la alta moda, el refinamiento, el lujo, el elitismo, incluso, y sobre todo, la combinación de todo eso.
La marca Michel Perry nació de todos estos elementos antagónicos y en los últimos 21 años se ha ganado a su clientela con su talento e invetiva.





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